Otros lugares de interés
Más sitios que tienen interés para el visitante de Miraflores de la Sierra.
El Álamo
Plaza en la que se encuentran los restos del álamo centenario, que se ha constituido como símbolo del municipio.
En realidad, se trataba de un ejemplar centenario de Ulmus Minor, aunque se ha conocido popularmente como "el álamo" desde siempre.

Probablemente, su plantación se sitúa durante la segunda mitad del siglo XVIII. En esa época el monarca Carlos III, mandó la plantación de un árbol en las plazas de los pueblos como símbolo de vida de los mismos.
Se trata de un propiedad privada, puesto que el Ayuntamiento lo vendió en diciembre de 1834 a José Uceda y Manuel de Riaza por 80 reales de vellón, con la condición que no podía ser talado, a no ser que muriera, y con lo que la leña podía ser vendida y los beneficios repartidos entre los vecinos del pueblo. Sus propietarios se encargarían de los cuidados del mismo. El árbol enfermó de grafiosis y finalmente murió en el invierno de 1989 – 1990.


Vicente Aleixandre, vecino de Miraflores desde 1925, le dedicó este poema titulado El Álamo:
En el centro del pueblo
quedaba el árbol grande
Era una plaza mínima,
pero el árbol viejísimo
la desbordaba entera
Las casas bajas como animales tristes
a su sombra dormían. Creeríase
que a veces levantaban una cabeza, alzasen
una noble mirada y viesen aquel cielo de verdor
que hacía música o sueño.
Todo dormía y vigilante alzaba
su grandeza el gran álamo.
Diez hombres no rodearían su tronco.
¡Con cuánto amor lo abrazarían midiéndolo!
Pero el árbol, si fue en su origen (¿quién lo sabría ya?)
una enorme ola de tierra que desde un fondo reventó,
y quedóse hoy es árbol vivo. Abuelo siempre vivo del pueblo, augusto
por edad y presencia.
Hoy en la Plaza del Álamo, se ha conservado su imponente tronco, adornado por unas esculturas de bronce. Además hace poco, en esa misma plaza, se instalado un busto del genial poeta Vicente Aleixandre.
La Dehesilla
Se encuentra calificada como Parque Natural (Monte Preservado) y con sus 39 hectáreas, venticuatro situadas a la derecha de la Calle de la Estación y quince a la izquierda. La vegetación predominante es la encina y sirve de zona de pasto para el ganado.

Minas
En el pasado en la zona hubo minas de las que todavía quedan sus restos.
Mina de La Carcamala
En un imponente gneísmo y formada por una galería de 40 metros, se localiza en las laderas del Pico de la Pala. La Carcamala (1471 metros) y un poco más allá, el Pico de la Pala (1542 metros).
Mina del Cubero
Su galaría es algo más corta que la anterior, unos 30 metros, y se encuentra situada en el arroyo de la Genciana, por la carretera al Puerto de la Morcuera.
Mina del Alemán
Menos investigada, se sitúa junto al río en el camino de la Fuente del Cura.
Otras edificaciones
Dentro de Miraflores de la Sierra, no existen otros ejemplos arquitectónicos, que los ya mencionados; sin embargo si tenemos los restos de algunos ya desaparecidos.
En concreto, existían tres ermitas, que se remontan a finales del siglo XV, puesto que aparecen en un primer escrito referente a las ermitas, datado de 1490, y trata un pleito contra el ermitaño de Santo Tomé.
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La ermita de Santo Tomé, situada en lo que hoy es la Carretera de Madrid, justo en su cruce con la de Guadalix.
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La ermita de San Sebastián también se encontraba en la carretera de Madrid, se documentó en el sitio donde ahora está el cartel del término municipal.
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La ermita de Nuestra Señora de la Paz situada en las casillas de la Virgen de la Paz.
También hay referencias a la existencia de un hospital. En 1513 se encuentra la primera, siendo un edificio destinado a los enfermos y a los pobres. Actualmente, es la sede de la Residencia de Mayores. Los hospitales se comenzaron a construir por orden de Felipe II, tras las Cortes de Valladolid de 1548 y 1555.
En los años 50 se produce la verdadera expansión de Miraflores, ya que el Ayuntamiento comienza a reconvertir los terrenos, pudiendo ser edificados. Así se crean edificios como la residencia de La Cristalera. Se inauguran la biblioteca, el juzgado municipal y un depósito de aguas. Habrá un embellecimiento del mobiliario urbano, se habilitará una piscina pública y se inicia la repoblación de árboles.
Durante estos años el municipio, se urbaniza, formándose así diferentes urbanizaciones como la del Cerro de los Santos, por las carreteras de Rascafría, Canencia, Bustarviejo y Madrid. Luego se sumarán la urbanización de Cantagallos, Peralejo, Santo Tomé, la Pastrana, el Arenal, y el Cierro. También se construirán las primeras viviendas de protección oficial en las colonias de Padre Rivero y Paz de España.
En los años 60 se sigue mejorando el aspecto urbano, con la pavimentación la plaza de España, la mejora entre la Plaza del Álamo y la calle Mayor. Además, se trata de conservar un criterio arquitectónico, que permita guardar el encanto del municipio.
En 1970 se construye la presa que abastece de agua al pueblo. Al igual que se trasladan las escuelas al lado de polideportivo y el antiguo edificio se utiliza como salón municipal de plenos, sala de exposiciones y hogar del jubilado.

