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Edificios

Edificios de interés de Miraflores de la Sierra.

Antiguas Escuelas

En la calle Calvo Sotelo, muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento, se encuentra con este edificio singular, que fue sede de las Escuelas Nacionales, caracterizado fundamentalmente por la existencia de dos pabellones independientes para chicos y chicas.

Se puede observar la arquitectura típica de la zona, realizado con mamposteria de granito, mezclada con ladrillo visto, que se puede observar en otros edificios notables del municipio.

Se abandonó uso como escuela, pasando a albergar otros servicios como el Salón de Plenos, Radio Miraflores, y actividades culturales y de asociaciones.

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Recientemente se ha rehabilitado, tratando de conservar este edificio en su mejor estado. Esta rehabilitación mejorará sus instalaciones dando espacio a la Biblioteca Municipal, un nuevo Salón de Sesiones, y distintas dependencias municipales.

Además el edificio gracias a estas reformas, cumplirá con condiciones de accesibilidad, de riesgos laborales y ambientales, favoreciendo el desarrollo de las diferentes actividades, que se tienen planificadas para el mismo.

Ayuntamiento

Este edificio se localiza en la Plaza de España 1, presidiéndola y dando personalidad a la misma. El edificio alberga las dependencias municipales y la Alcaldía.

Es un edificio significativo y que se converva desde el principios del siglo XX, prácticamente igual, aunque tuvo que ser reformado y acondicionado para su uso actual.

Destaca fundamentalmente por su portico con ocho columnas de granito, al igual que la galería descubierta del primer piso. Otro elemento destacable es su estrecha torre, finalizada en una punta de forja y que alberga el reloj.

Teléfono: 91 844 30 17

Fax: 91 844 35 58

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Casa de la Cultura

Es un edificio notable, situado entre la Plaza España y la Calle Eusebio Guadalix, que perteneció a Don José Yañez, ingeniero que trajo las aguas a Miraflores de la Sierra, y que a la entrada del pueblo, tiene un monumento en su honor. La pequeña calle en la que se encuentra, lleva de hecho el nombre del ingeniero.

Es un edificio realizado, de nuevo, en mampostería, con un patio enrejado a la entrada, y trabajos de artesonado de madera,  como el voladizo o la barandilla de la terraza frontal.

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Actualmente alberga la Casa de la Cultura del municipio, después de una rehabilitación, para acondicionarla. En ella se organizan diferentes eventos, como exposiciones, cursos, charlas, dando lugar a cualquier actividad cultural.

Además, de las diferentes exposiciones temporales, que se pueden visitar en ella, acoge una exposición permanente fotográfica de Vicente Aleixandre.

Ermita de San Blas

Se encuentra situada en un paraje natural privilegiado, cerca de la Hoya de San Blas, es un ermita rústica, asentada sobre una gran roca granítica, simplemente con una pared realizada en roca que hace de altar, continuada por un voladizo sujeto por dos pilares. Su tejado es de pizarra y se encuentra coronado por una cruz de forja.

El 13 de septiembre de 1641, se consagró la misma, teniendo la primera noticia de la misma. Según la etnografía popular, se dice que en la zona hubo una aldea, que desapareció al morir toda la población, envenada por la caída de una salamanquesa en una olla de comida. Después de aquello, la zona quedó maldita y despoblada por lo tanto.

Actualmente, la importancia de la ermita se recuperá el día  3 de Febrero, cuando se celebra la festividad de San Blas,  puesto que se realiza una romería hasta el lugar, por los habitantes y visitantes del pueblo.

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Ermita del Padre Rivero

Se encuentra en la Calle de la Estación, siendo uno de los edificios más importantes de Miraflores, cerca de la Plaza de Toros, toda encalada en blanco y con una portada muy alargada, que estiliza su pequeño tamaño. En ella durante todo el año se guarda la imagen de San Blas, que el día 3 de Febrero, es sacado y trasladado hasta la Ermita de San Blas. En este punto comienza la romería de San Blas hasta el entorno de la Hoya de San Blas, donde se celebrará un misa en honor al santo.

Durante el período estival, por la afluencia del turismo, se celebran misas en dicha ermita, siempre a primera hora de la mañana.

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Gruta de Nuestra Señora de Begoña

D. Julián Reyzábal Delgado, natural de Caleruega, Burgos, pero bilbaino de adopción desde muy pequeño, era ferviente devoto de Nuestra Señora de Begoña, patrona de Bilbao. En Miraflores de la Sierra, tenía su casa de veraneo, ya que después de Bilbao, se trasladó a Madrid, donde decidió crear un santuario para la Virgen.

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En 1952 inauguró la Gruta de Nuestra Señora de Begoña, oratorio de granito con una imagen de la patrona de Bilbao y un Cristo de hierro, esculpido por un sobrino suyo.

Falleció el 31 de Agosto de 1978, momento en el que su hijo D. Julián Reyzábal Larrouy pasó a cuidar este enclave con el mismo fervor, entusiasmo y afanándose por mejorarla cada día más. Así cada 31 de agosto, se celebra un funeral en recuerdo del fundador, al igual que en verano se celebran misas los sábados por la tarde.

El 22 de marzo del 2002, el Cardenal Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, hace entrega de la licencia para establecer el oratorio solicitado, permitiendo así la oración y celebración de la Santísima Eucaristía.

El horario de visitas es de:

  • 1 Septiembre al 30 de Mayo, de 09:00 al anochecer
  • 1 Junio al 30 de Agosto, de 09:00 a 21:00
  • En los meses de Julio y Agosto, todos los sábados se celebra la eucaristía a las 19:30
  • Celebración de bodas de Mayo a Septiembre. Información en la misma Gruta.

Misa Rociera

En julio desde hace 6 años, se celebra una convivencia rociera, en la Gruta de Begoña, con la colaboración del Ayuntamiento y Dº Julián Reyzábal. A la misma asiste el canónigo de la Catedral de Sevilla Dº Antonio Faustero.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Este templo se mantiene imponente en el centro del pueblo, gracias a las reformas y conservación del mismo.

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Se encuentra en el casco antiguo del pueblo, orientada al Este.

Los primeros vestigios, indican que debió construirse entre 1419 y 1481. A través del  ábside, conservado hasta la actualidad, con los arbotantes que contienen los muros y la torre circular, se puede aventurar que en la época de reconquista, el edificio tendría una doble finalidad, espiritual y defensiva. 

La entrada principal, situada hacia el sur, conserva una portada gótica. De ella, se conserva una parte intacta en el interior y existen referencias en documentos  eclesiásticos, conservados en el archivo municipal. Las columnas del crucero se unen en  ramilletes de aristones sin capiteles, característicos del último período del gótico. Las columnas se dividen en arcos simétricos que sostienen las bóvedas. La nave principal era del mismo estilo y a cada lado de esta existían dos capillas.

De este período,  se guarda en su interior, una preciosa pila bautismal del año 1492, labrada por Juan de Cas, al que se pagaron 1000 maravedís por dicho encargo, según los documentos eclesiales. La copa mide 0.65 metros de altura por 1.25 metros de diámetro, y base de 30 cm de altura. Esta labrada en piedra caliza, y con tracería gótica enmarcando flores.

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Su torre, de planta cuadrada, pertenece al edificio primigenio del siglo XV, siendo el único resto que se conserva del mismo. Su construcción comenzó en 1511 por los constructores García y Pedro de Guijaba. La torre se tasó en 1512 por Juan Campero (autor de la torre de la iglesia de Guadalix) y Pedro Gumiel (maestro de obras del Cardenal Cisneros). Entre 1750 y 1753 se restauró a manos de Francisco de Badajoz.

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El presbiterio y crucero, fue construido por el maestro García de Cubillas, entre 1529 y 1540.

En el libro de cuentas parroquial, están registrados los mil quinientos cincuenta y tres reales que se pagaron a Bartolomé de la Morena y Francisco Serrano por realización de la capilla de Santa Catalina. También se pagaron a Miguel Ramírez mil quinientos cincuenta y seis maravedís. La madera de la capilla costó mil trescientos ochenta maravedís, y los gastos de la obra alcanzaron en 1621 los ventiún mil quinientos cincuenta y ocho maravedís.

En 1625, se pagó a Marcos de Espinar, trescientos cuarenta y seis reales por dorar el retablo de la capilla de San Agustín. En 1626 se solicitó a unn maestro de obras la tasación de la reparación. La capilla del Señor Santiago de retablo fue realizada también por  Marcos de Espinar, costando más de viente mil maravedís. Pocos años después, en 1637 se realizó la reparación de la capilla, que se encontraba en malas condiciones.

Existe una última capilla, la de Nuestra Señora del Rosario. A finales del siglo XVIII se reedificó completamente la parte posterior del templo, a partir del crucero.

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El cuerpo de tres naves se consolida en el siglo XVIII. En 1788, se contrata a los maestros de obra Francisco Bermejo, Pedro Torre y Juan Toraiga, por un importe de noventa mil reales, que llevarían a cabo los planos del maestro arquitecto Manuel Turrillo, cuyo coste alcanzó los ciento cinquenta mil reales.

En la actualidad, el templo se compone de añadiduras de diferentes épocas, la torre, el presbiterio y el crucero, las tres naves, los dos pórticos orientados al norte y sur respectivamente, y una serie de capillas, situadas a ambos lados de las naves laterales.

La nave central, se encuentra formada por una  falsa bóveda de medio cañón con tres lunetos a cada lado decorados con vidrieras. Las naves laterales están formadas por bóvedas vaídas delimitadas por arcos fajones. Las naves se encuentran separadas por cinco arcos de medio punto, doblados, con un pequeño resalto en la clave, apoyando sobre pilares cuadrados a los que se unen columnas de estilo dórico del lado de la nave central. El coro, de estílo gótico,  se encuentra a los pies de la nave central sobre dos columnas dóricas.

A través de un pórtico de estilo neoclásico en el lado sur, se accede al interior con un paso central en arco de medio punto y dos laterales de distinta altura. Dos arcos de medio punto dividen el interior en tres tramos. El pórtico del lado norte es adintelado con columnas dóricas sobre basamento.

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Las capillas se encuentran en los laterales. La capilla de San Antonio de Papua está adosada al brazo del crucero en el lado de la epístola; proyectada por Fray Sebastián Martínez, se fundó en 1738. La misma se respetó en la remodelación del siglo XVIII, sin embargo, se reformó en 1960 siguiendo los modelos barrocos. En este mismo lado se encuentra el cuarto donde se guardaban los caudales de la iglesia. Allí se encuentra la escalera de piedra que sube al coro, de 1772, obra de Juan Sanz.

La Capilla de San José, fundada en el 8 de marzo 1858 por José de Calderón se encuentra en el lado del evangelio.

Durante la guerra civil, el día 10 de agosto de 1936, se destruyeron todos los retablos y se quemaron todas las imágenes y cuadros. La iglesia fue utilizada como almacén de intendencia.

Entre las obras que se perdieron se encontraba:

El retablo del Altar Mayor, una obra que se encargó especialmente para la iglesia de Porquerizas. En el basamento, en bajorelieve, existían varias figuras que representaban las virtudes teologales y cardinales y algunos apóstoles. Sobre el basamento se levantaban cuatro cuerpos:

1. Se encontraba a la altura del altar y se dividía en dos recuadros. En el recuadro del lado del evangelio había una talla representando el nacimiento del redentor. En el del lado de la epístola, otra talla que representaba la huida de Egipto. Los cuerpos superiores estaban separados por cornisas de flores y cabezas de ángeles. En ellos podían verse escenas de la Pasión, Jesús atado a la columna y debajo, la oración en el huerto, en el lado del evangelio.

2. En el centro y a mayor altura, Jesús crucificado entre la Virgen y San Juan.

3. En el lado de la epístola, el Descendimiento y la Resurrección.

4. Debajo de Jesucristo Crucificado, en el centro de todo una talla de la Virgen de la Asunción que ocupaba dos cuerpos sobre el Sagrario.

Su importancia, es que fue un buen ejemplo del gótico tardío, realizado entre 1557 y 1558, por Diego de Velasco de Ávila. La pintura y el dorado del retablo se encargó a Jerónimo Rodríguez y se realizó entre los años 1563 y 1566. Actualmente se conserva una copia casi idéntica de éste.

  • El retablo de Santiago se encontraba en el crucero en el lado de la epístola, de espaldas al presbiterio. El altar se componía de tres cuerpos:
  1. Los dos inferiores se dividían en tres recuadros separados por columnas corintias. En el basamento se talló a los apóstoles en altorrelieve. Los escebas exteriores contenían pinturas que representaban la Sagrada Cena, la bajada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, la Anunciación de Nuestra Señora y la Adoración de los Reyes.
  2. La escena central del segundo cuerpo, una altorrelieve de la Virgen entregando una casulla a San Ildefonso. En la parte superior del retablo una imagen del apóstol Santiago a caballo, con unos moros a pie. Existía también una hornacina con la imagen de Nuestra Señora de la Paz entre las pinturas del cuerpo inferior.
  • El retablo de Nuestra Señora del Rosario se encontraba justo enfrente del retablo de Santiago, pero en el lado del evangelio el Retablo de Santa Catalina, se encontraba haciendo ángulo recto con el retablo de Nuestra Señora del Rosario, adosado a la pared lateral del crucero.
  • Junto al retablo de Santiago se encontraba el retablo de la Soledad, anteriormente de San Agustín, dorado por Marcos Espinar en 1625.

Plaza de toros

Data de finales del siglo XX, anteriormente no era fija.

Con anterioridad a ésta, en la plaza del Ayuntamiento se montaba con carros la Plaza de Toros, la obra la dirigía Don Salustiano Jiménez, y tenía más de 2000 maderos y 4000 listones de tarima amarrados por 5000 metros de cuerda y remachados por clavos. La plaza disponía de localidades de arriba y de abajo.

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En 1960, debido a la gran afluencia de gente, se hizo necesaria una plaza portátil en un prado de Don Gregorio Moreno situado en la carretera de Madrid.  Pero es a partir de 1987, cuando se iniciaron las obras para la plaza de toros actual. Puede acoger a 4828 personas, dividiéndose en  seis tendidos. Se inauguró el 12 de agosto de 1989, con una corrida en la que participaron los diestros Roberto Domínguez, Luis Francisco Esplá y José María Plaza.

La Plaza de Toros, además ha dado cogida a otros eventos y actuaciones como conciertos espectáculos y bailes. Proporcionando otro lugar de encuentro para los mirafloreños.

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